NUESTRA HISTORIA

Todas las personas hemos escuchado y leído historias de éxito, muchas de ellas de grandes visionarios, genios tecnológicos, mega empresarios, pero hay muchas más, muchas historias increíbles de personas extraordinarias en cada rincón del mundo.

Como tiene que ser, vamos a dedicar esta sección de la web a nuestra historia, la historia de IMGENIUZ y la historia de cada una de nosotras.

Así que empezaré presentándome. Me llamo Daniel Zapata, nací en Venezuela y desde muy pequeño supe que lo que más me entusiasmaba en el mundo era crear, inventar, encontrar soluciones que mejoraran la vida de la gente.

Una vez escuché: «Si eres bueno en algo, haz algo bueno para el mundo con eso». Y eso hice: pagué mis estudios de Branding y Publicidad ayudando a generar ideas para negocios y, en cuanto acabé los estudios, conseguí trabajo en nómina en una empresa de audiovisuales y comunicación. Fue un gran logro. Sin embargo, a los pocos meses de comenzar, sentí que aquello no era para mí. Se trataba de un trabajo genial, pero me dejaba vacío, así que cambié de empresa, pero ese sentimiento de profunda insatisfacción seguía creciendo. Era un joven trabajador exitoso, pero no me sentía autorealizado. No era yo mismo. ¿Dónde estaba mi aporte al mundo, a las personas y sus sueños? Eso se había perdido.

«Lo único seguro en el mundo, es que, si no vas a buscar tus sueños, vas a morir haciendo algo que no amas».

Después de tres años cambiando de trabajos y de empresas, me decidí a emprender.

Mis dos primeras empresas fallaron estrepitosamente. Muchas amistades me habían «advertido» de que emprender «es un acto de locos», pero afortunadamente lo estoy.

«Nuestra sociedad estigmatiza el fracaso, pero es el fracaso la base de todos nuestros grandes éxitos. Quien nunca ha fracasado nunca ha apostado por sus sueños».

Después de dos fracasos consecutivos , tenía que capitalizarme para volver a intentarlo, así que busqué trabajo nuevamente, pero esta vez mi enfoque era aprender cómo se hacían las cosas, aprender cómo trabajaba una empresa y sobre todo, aprender cómo y a quiénes ayudar con lo que hacía.

Después de trabajar varios años para varias marcas y agencias, ya lo tenía claro, debía volver a emprender y esta vez lo haría mucho mejor.

Había muchas pequeñas marcas que no tenían a nadie a su alcance que les ayudara a crecer ni que las guiara, nadie que les ayudara a buscar su esencia y las potenciara para lograr conectar con la gente.

«Todo gira en torno las personas: ayudar, buscar soluciones, solventar necesidades, conectar y mejorar vidas y proyectos».

Así que en ese momento decidí montar mi propia agencia de Branding y comunicación, una empresa que se encargaría de ayudar a las pequeñas empresas a crear y hacer crecer sus marcas, pero desde un punto de vista puramente estratégico, basado en el estudio, la investigación y el análisis profundo de la esencia y filosofía de cada empresa.

«Cuando haces las cosas bien y estás ayudando a otros, el éxito está casi asegurado»

Esta vez mi empresa fluyó, creció y se proyectó rápidamente. Yo estaba contento, mi equipo estaba contento y nuestros clientes también lo estaban.

Pero como toda buena historia, esta también tiene su «giro dramático». Prácticamente de un día para el otro, mis mayores clientes se fueron marchando del país, nuestra moneda se devaluó tres veces bajo su precio original y un atronador estallido social colapsó las calles.

Supe que ese deterioro solo era el comienzo de un problema mucho mayor y sabía que debía abandonar mi país.

Cerré la oficina con mucho pesar y, con la mente puesta en abrirme al mundo y seguir creciendo, me fui a Barcelona a estudiar y buscar nuevas oportunidades.

Siempre hay alguien en el mundo que hace algo afín a lo que haces, que lo mejora y lo potencia.

Nueve meses después de aterrizar en Barcelona, mientras ojeaba ofertas de empleos y proyectos en prensa digital, vi un panel de anuncios de duplas creativas y, allí, un anuncio de una escritora llamada Judith Bosch que llamó particularmente mi atención: ella escribía historias para empresas, relataba sus experiencias de éxito, la trayectoria que las convertía en una opción única para sus clientes, los valores que las conectaban con sus públicos de interés ¡y mucho más! ¡Simplemente me encantó!, esto era exactamente lo que yo hacía, encontrar y analizar la esencia y el sentido profundo de cada marca, crear elementos que potencien y proyecten. Y lo que Judith hacía era branding desde el punto de vista de una escritora, ¡ERA BRUTAL!

En ese momento, sin saberlo, IMGENIUZ había renacido, pero mejor aún, había encontrado el complemento necesario para crecer y evolucionar.

El día que conocí a Dani mi vida cambió 180 grados y os voy a contar por qué.

  1. Estaba cansada de no encajar en ningún sitio y no sabía por qué no encajaba en ningún sitio
  2. Estaba cansada de pensar diferente y que ese enfoque no aportara sino que creara conflictos por chocar con algunas consignas manidas como estas: «Es que nosotros siempre lo hemos hecho así»; «Es que esto se hace así»; «Tampoco está tan mal, podemos seguir así».

En las agencias de comunicación en las que traté de encajar inútilmente, se me entregaba un papelito con el sector de la empresa, su propuesta de valor, la estrategia creativa y a correr… ¡márcate el copy! Y yo decía: «Esto es papel mojado. Yo necesito hablar directamente con el cliente. Ir a su empresa, respirar su cultura corporativa, entender sus motivaciones y sentir en carne propia los valores que lo diferencian. Esto que me das, no me sirve de nada».

Después de muchas hostias y una trayectoria profesional bastante irregular, conocí a una persona que me dijo: «Eres demasiado buena, ninguna agencia merece que trabajes para ella. Tienes que montar tu propio negocio».

Me costó mucho tomar la decisión y me costó mucho explicar lo que hacía y encontrar a alguien que lo entendiera. Por eso, el día que encontré a Dani, supe que todo en mi vida iba a cambiar completamente: POR FIN PODÍA CAMINAR DE LA MANO CON ALGUIEN A QUIEN MI VISIÓN DIFERENTE LE APORTABA Y NO LE RESTABA «PORQUE SIEMPRE SE HA HECHO ASÍ»; «PORQUE PARA QUÉ CAMBIAR NI CRECER SI ASÍ TAMPOCO ESTÁ TAN MAL». Y, AL MISMO TIEMPO, SU VISIÓN DIFERENTE Y COMPLETAMENTE ROMPEDORA ME APORTABA A MÍ.

En mayo de 2015, nos registramos como empresa. En verano de ese mismo año, sacamos la marca Día Mundial del Gazpacho. A finales de 2015, empezamos a trabajar con el Instituto Internacional de Ciencias Políticas. A principios de 2017, llanzamos nuestro primer libro de Narrativa Estratégica, «Dejando Huella», dedicado a SECOT. A finales de 2017, lanzamos nuestro primer libro de Narrativa Estratégica de marcas: «10 historias de éxito de RSC», para el Instituto Internacional de Ciencias Políticas, con relatos de experiencias de Gas Natural Fenosa, LUSH Spain, IBM Spain, Calidad Pascual, JP Media, Los 18 Org, Art Márketing, SoulEM, Alares y Metro de Madrid.

Hemos multiplicado proyectos, experiencias y ganas de crecer, año tras año. Y cada vez que pensamos «¿Quién lo iba a decir?», la vida, el trabajo bien hecho y la buena gente vuelven a recompensarnos con un nuevo reto que lograr, y que recordar mañana, para sentirnos orgullosas de lo que somos y de lo que hacemos, y tener el convencimiento constante de que lo mejor está siempre por llegar.

Judith Bosch

Cofundadora y estratega de contenidos

Daniel Zapata

Director Creativo y Especialista en Branding